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domingo, 10 de julio de 2011

Los distintos tipos de erupciones volcánicas


La erupción del volcán Puyehue se encuentra haciendo estragos en Chile como en nuestro país. Las nubes de cenizas emitidas en forma repetitiva podrían estar anunciando una erupción mayor, o bien podrían ir reduciendo su intensidad hasta volver al volcán a un estado de calma. A ambos lados de la cordillera se mantiene el máximo nivel de alerta, ya que de producirse un estallido mayor, las consecuencias serían
catastróficas.
Se trata de un volcán de tipo pliniano, de características similares a los volcanes Pinatubo (Filipinas), Krakatoa (Indonesia), Santa Helena (Estados Unidos) y Vesubio (Italia). Las erupciones plinianas están asociadas a magmas ácidos. Se caracterizan por su alto grado de explosividad, con manifestaciones muy violentas en las cuales se expulsan grandes volúmenes de gas volcánico, fragmentos de rocas y cenizas. La expulsión a gran velocidad de estos materiales, junto con su rápida ascensión, forman columnas eruptivas que pueden superar los 30 km de altura
Vista del domo del Puyehue

Dependiendo de la temperatura a la que se encuentre el magma, de la cantidad de productos volátiles que acompañan a las lavas (gases) y de su fluidez o viscosidad, los tipos de erupciones pueden ser:


Hawaiano, de lavas muy fluidas y sin desprendimientos gaseosos explosivos. La lava se desborda cuando rebasa el cráter y se desliza con facilidad, formando verdaderas corrientes a grandes distancias.

La imagen de la derecha muestra la erupción del monte Kilauea, en Hawaii.







Estromboliano. La lava es fluida, con desprendimientos gaseosos abundantes y violentos. Debido a que los gases pueden desprenderse con facilidad, no se producen pulverizaciones o cenizas. Cuando la lava rebosa por los bordes
del cráter, desciende por sus laderas y barrancos, pero no alcanza tanta extensión como en las erupciones de tipo
hawaiano.

Vista del Strómboli (Italia) en erupción.



Vulcaniano, tipo de volcán se desprende grandes cantidades de gases de un magma poco fluido que se consolida con rapidez. Las explosiones son muy fuertes y pulverizan la lava, produciendo gran cantidad de cenizas que son lanzadas al aire acompañadas de otros materiales. Cuando la lava sale al exterior se consolida rápidamente, pero los gases que se desprenden rompen y resquebrajan su superficie, que por ello resulta áspera e irregular.









A la izquierda, el Vulcano, en las Islas Lípari (Italia) dio el nombre a este tipo de erupción, la cual puede obsrvarse en la imagen de la derecha.






Peleano. Entre los volcanes de las Antillas es célebre el de la Montaña Pelada de la isla Martinica por su erupción de 1902, que ocasionó la destrucción de su capital, San Pedro. Su lava es extremadamente viscosa y se consolida con gran rapidez, llegando a tapar por completo el cráter. La enorme presión de los gases, que no encuentran salida, levanta este tapón que se eleva formando una gran aguja. La erupción peleana produce una temible nube piroclástica que arrasa con todo a su paso. A continuación, se muestra la secuencia eruptiva del Mont Pelée que se produjo en 1902 y que da el nombre a este tipo eruptivo.


1) Se inicia el proceso eruptivo con una importante nube de cenizas que convierte el día en noche.




2) Las presiones desde la cámara magmática empujan hacia afuera los materiales que taponan la chimenea formando una aguja colosal.



3) Finalmente se produce el estallido que pulveriza los materiales acumulados en la chimenea, formando una nube piroclástica.


4) Tras la erupción, el volcán perdió buena parte de su cima, dejando un cráter de mayor diámetro al que tenía.






Los volcanes en la Argentina


Por sus características geológicas, Argentina cuenta en su territorio con mas de una veintena de volcanes, esparcidos a lo largo de la Cordillera de los Andes.

El denominado Círculo o Anillo de Fuego que rodea al Océano Pacífico, es un sitio destacado por ser la mayor concentración mundial de volcanes. El sector occidental de la Argentina, forma parte de este círculo.

En casi todos los pueblos antiguos y en las primeras grandes sociedades históricas, los vo

lcanes han sido relacionados con moradas de dioses o seres sobrenaturales, que de una u otra forma influían en la vida de los humanos. Los Incas, Araucanos y Mapuches entre otros muchos pueblos, al interactuar con los volcanes los reverenciaron, temieron y luego, incluso, hasta comenzaron a estudiarlos para intentar comprender el fenómeno.

Pese a las numerosas evidencias geológicas pasadas, a la presencia de volcanes activos en la Cordill

era de los Andes y a la existencia de eventos de deposito de cenizas y lavas volcánicas que han afectado diferentes sectores del territorio nacional aún en tiempos recientes, hay una tendencia a considerar que la Argentina se encuentra libre de riesgos geológicos de tipo volcánico.

Por consiguiente, aún con la existencia de volcanes de alta peligrosidad, por sus características e historia eruptivas, el riesgo es comparativamente bajo, debido a que se localizan en zonas relativamente alejadas de asentamientos humanos de gran tamaño.

Los Volcanes, no sólo son respetados por su efecto destructivo; él aprovechamiento de sus recursos también resulta beneficioso para el hombre, ya que se los utiliza para la obtención de energía geotérmica, la utilización de sus fumarolas y compuestos minerales sirven para las aguas termales, y para la fabricación de medicamentos naturales.

Este es el caso de la Villa de Copahue, al pie del volcán homónimo en la Patagonia Central, donde se conbinan baños termales con deportes de montaña. El Desafío de realizar excursiones a los Volcanes es una modalidad de turismo aventura que se ha ido incrementando.

Comenzó en Argentina con aquellos montañistas que se atrevieron a escalar el volcán Lanín en Neuquén, y continúa actualmente en diversas disciplinas, como el triatlón, o el reciente Eco-Challenge en la Patagonia.

Hay que tener en cuenta que sólo algunos de los volcanes existentes en Argentina cuentan con infraestructura en los alrededores para actuar en casos de emergencia. La gran mayoría de ellos se encuentra en zonas semidesérticas de muy difícil acceso.